Un blog creado por estudiantes de Periodismo de la Universidad de Murcia en el que publicamos noticias, informamos sobre la carrera y analizamos la labor de los medios
Hace algunos meses que buscaba el momento y la forma para despedirme como escritor de este blog. Aunque todavía no soy licenciado (me falta una asignatura), me veo fuera de la dinámica de la carrera ya que a partir de ahora me dedicaré a la docencia. No es que renuncie a publicar, supongo que encontraré la forma y algún proyecto que me motive, pero cuando empecé con "El Perro" lo imaginaba como un blog de estudiantes, de eso yo ya tengo poco y "Al Perro" no le queda nada. Además hace mucho tiempo que este espacio perdió su condición de lugar comunitario y su finalidad de ser un medio colectivo. Abandonado y desnaturalizado, me da más pena dejarlo que si supiera que otros lo van a continuar. Pero bueno, supongo que lo más importante es que no me arrepiento de casi nada de lo que he escrito en él e incluso estoy orgulloso de algún momento de lucidez.
Para darle a este final un toque "lacrimógeno" os dejaré un poema que he escrito a salto de mata: no esta muy pensado ni he cuidado la rima ni el ritmo ni nada. Sólo es una imitación de dos poemas que Hemingway (uno de los más grandes de la profesión y al que he citado ya en alguna ocasión) publicó en el Toronto Star el 15 de diciembre de 1923 con tópicos sobre los canadienses y los norteamericanos(refiriéndose a los estadounidenses).
Siguiendo con el paralelismo, el título sería: Me gustan los periodistas
Me gustan los periodistas.
Ellos se creen una gente estupenda.
Aunque los miren raro.
Nadie tiene más fe.
Ni menos miedo a las mentiras.
Reviven el pasado con añoranza.
Piensan en el Cuarto Poder, en blogs a rayas y en aparcamientos a oscuras.
Pero miran al futuro tras sus ojeras.
Los menos, confunden cansancio con avidez.
Y los más, con la lucha contra la tiranía.
El Mundo no sabe si son artistas, artesanos, ratas...
Pero es que el Mundo nunca supo nada.
Nada, salvo lo que le cuentan.
Por eso me gustan los periodistas.
Y, por eso, son una gente estupenda.
Es complicado que hagan dinero.
Pero los tipos que de los países más tienen,
en seguida los llaman por teléfono.
Es un trabajo difícil, mas sin ellos
¿quién llenaría las pantallas vacías?
Unos proclaman que ganaron polémicas.
Otros, que las provocaron.
Alguno, que las retrató.
Si no las hubiera, de buena gana las inventarían.
No por maldad ni por riquezas.
Por ser leído y porque al leer,
¡vive la imaginación!
Nos lanzan las palabras, las hacen vibrar en las conciencias.
No había citado aún en este blog a Roland Barthes, cosa rara ya que sus reflexiones en Mitologías son una de mis lecturas favoritas dentro de la teoría comunicativa. Como buen estructuralista, Barthes está obsesionado con el movimiento obrero y en uno de los capítulos del libro diserta sobre la imagen que proyecta Chaplín de la clase proletaria. Para el pensador francés, Charlot, especialmente en Tiempos Modernos, tiene una gran fuerza evocadora en favor de los principios marxistas y alrededores. No porque llame a la Revolución o nos presente unos protagonistas convencidos de la importancia del Estado protector, sino porque Charlot vive sumido en la pobreza con sus patéticas aventuras en vez de dar un golpe sobre la mesa y luchar explícitamente contra la tiranía del capital.
Para Barthes, es más efectivo el mensaje de estas películas que el de otras muchas propagandísticas, como el Acorazado Potemkimdonde la aplastante lógica del cambio de sistema no escapa a ningún personaje, puesto que el espectador sin darse cuenta quiere impulsar al vagabundo a luchar por sus derechos construyendo constantemente pensamientos que empiezan por: "¿Es que no se da cuenta de que...?"
Zapatero y su ejecutivo han cometido múltiples fallos de acción, de inacción y de comunicación. Pero nadie podrá negar que nos ha dado un pequeño regalo, la imagen de nosotros mismo creyéndonos lo que nos decía. Si hoy nos pusieran una película sobre cada uno en estos dos últimos años pensaríamos constantemente: "¿Es que no se da cuenta de que...?". No cabe duda de que no todo el mundo le ha reído las gracias, los que han rechazado de plano todas sus intervenciones y decisiones escondían tras de sí el interés político que encarna la simpatía hacia la derecha; y los que lo hemos criticado esporádicamente hemos terminado por ser pacientes, no fuera que metiéramos la pata al disponer de menos y peor información de la que se le presupone a un gobierno. En cualquier caso, a nadie le amarga que le regalen el oído con buenas expectativas, brotes verdes, testimonios jurando sobre nuestra solidez financiera, comparativas victoriosas con Grecia y demás sandeces.
Ése es el pecado mortal, en el plano simbólico, de este presidente: nos ha convertido en ciegos personajes 'chaplinianos' que aceptan las circunstancias según les llegan. Éste es el pecado y, a la vez, el regalo. Espero que lo tengamos presente durante mucho tiempo.
Soy consciente de que el Partido Popular va a tener que dirigir este país en breve indefectiblemente, pero el fin de semana pasado le oí a Rajoy: "Esto tiene solución, se soluciona con un puñado de medidas". No ha empezado y ya nos está tomando por charlots. Sabemos que tenemos un problema estructural, que no nos la den con queso otra vez. No permitamos que habiéndonos recuperado gracias a la economía de nuestro entorno, se olviden de los cambios necesarios en los cimientos que ya obviaron en la era Aznar. No olvidemos la cara de tontos que se nos queda hoy, recordándonos en el pasado.
El viernes, Marta Nebot, en la contraportada del diario Público, hacía un llamamiento soslayado a no consumir los productos de la empresa farmaceútica Novartis AG por su probado trato vejatorio a las mujeres que allí han trabajado y trabajan. Para finalizar el artículo, pedía sugerencias para cambiar en algo el mundo. Sé que apunto alto, pero yo dejaré aquí dos de ellas:
1- Acudir a nuestros bancos y retirar el 0,01% de nuestro dinero. La idea no es sacar la cuenta y pedir los euros calculados, es ir y pedir ese porcentaje como símbolo para que sepan los bancos que no vamos a permitir más rescates por crisis que ellos mismos provoquen. Que por mucho que los estados los protejan, viven de nosotros.
2- A pesar de que gane el PP las próxima elecciones, difundid la palabra de que no deben alcanzar más de quince millones de votos entre PP y PSOE. Los dos grandes partidos deben saber que no pueden jugar a ponerse la zancadilla con la seguridad de que uno sustituirá al otro. Deben comprender que el desprecio que hacia sus cúpulas siente la sociedad se puede traducir en un precio electoral.
Con la casi certeza de que ninguna de estas propuesta se cumplirán, no es este un medio lo suficientemente potente para difundirlas tampoco, siempre me/nos quedará emular a los personajes de la película Network, un mundo implacable, de Sidney Lumet, y recuperar una pizca de esa compañía social que compartimos no hace tanto contra una guerra ilegal de cuyo nombre no quiero acordarme.
Hace cosa de un siglo que el ser humano sabe que el tiempo no existe. En realidad esta afirmación se sustenta en la demostración de la física cuántica de que el espacio-tiempo es curvo o tiene la capacidad de curvarse o vaya usted a saber qué de cosas. En principio, nada tiene que ver con esa sensación instintiva de que el tiempo se alarga o mengua, esto, como sensación, es una percepción cerebral que también es aplicable a la distancia o el calor. Sin embargo, aun sin entender que el grueso de la sociedad lo entienda muy bien, el lenguaje es permeable a todo y ayer se repitió hasta la saciedad la famosa frase: "A las dos serán las tres".
Se trata de una afirmación pasmosa. No es un: "Adelanten las manillas de su reloj una hora a las dos", ni un: "Ajusten esta madrugada el horario al de verano", no. Se sintetiza en un: "A las dos serán las tres". A distinto de B, pero A igual a B, ergo A y B no existen; "el tiempo no existe".
El lenguaje está repleto de juegos lógicos (entiéndase lógico por analizable según la lógica matemática y lingüística, que es lo mismo). No sólo para convencer al otro; el sentido del humor, la capacidad de impresionar o la invitación a la reflexión encuentran en estos juegos unos férreos aliados tanto en el plano consciente como en el shock que supone para el inconsciente semejante baile del orden neuronal. Igualmente por su importancia en el orden y en su papel de recurso expresivo, las fórmulas lógicas se vienen estudiando por los lingüistas y los filólogos. Una figura sin par en la aplicación de este campo (tanto en las letras como en las ciencias) fue Lewis Carroll cuyas obras extrapolan el mero cuento gracias a la profusión de alteraciones y reorganizaciones del sentido de lo que se dice a partir de la variación de los elementos. Un lingüista lo llamará estructuralismo precoz y un científico, aplicación de los estudios sobre lógica binaria y matemática.
-Pero ¿se puede saber qué es lo que encontró?- preguntó el Pato. -Encontró 'lo'- respondió irritado el Ratón-, ¿o es que acaso no sabe usted lo que significa 'lo'? -¡Pues claro que sé lo que significa 'lo'! ¡Pero he de ser yo el que 'lo' encuentre! Y 'lo' que yo encuentro suele ser una rana o algún gusano. Pero aquí se trata de averiguar 'lo' que encontró ese arzobispo... El Ratón no hizo caso de la observación del Pato y prosiguió su relato. -...'lo' encontró oportuno. (Alicia en el País de las Maravillas, capítulo III, Lewis Carroll: f1(x) distinto de f2(x))
-¡Vete a otra con ese cuento! -dijo la Paloma-. En mis buenos tiempos, he visto montones de niñas, ¡pero ninguna con un cuello como el tuyo! ¡Nada! ¡Eres una culebra y de nada te servirá negarlo! ¡Igual me sales ahora con que nunca en tu vida te has comido un huevo! -Claro que he comido huevos, pero es que las niñas comen tantos huevos como las serpientes, ¿no lo sabía usted? -No creo una palabra de lo que dices, pero aunque así fuera, eso las convertiría en una especie de serpientes. (Alicia en el País de la Maravillas, capítulo V, L. Carroll: si a hace x, b hace x y a es distinto de b, a debe pertenecer a un conjunto mayor b o viceversa)
-¿Cómo podría usted probarme que está loco? -Empecemos por admitir -le dijo el Gato- que los perros no están locos. -Admitido. -Los perros gruñen cuando se enfadan y mueven la cola cuando están contentos ¿no es así? ¡Pues yo gruño cuando estoy contento y muevo la cola cuando me enfado! ¡Prueba evidente de que estoy loco! (Alicia en el País de la Maravillas, capítulo VI, L. Carroll: a conductas antagónicas, cualidades antagónicas; relacionado con el concepto de 'negado' en el álgebra de Boole)
Alicia se quedó totalmente desconcertada. El comentario del Sombrerero parecía no tener ningún sentido, aunque se expresara correctamente. (Alicia en el País de la Maravilla, capítulo VII, L. Carroll: diferencia entre gramática-estructura coherente y sentido-significado coherente)
La obra de Carroll está llena de este tipo de fórmulas y razonamientos sólo he extractado algunos de los más claros. El propio Carroll ya tuvo sus dudas sobre el sentido que le atribuíamos a la magnitud 'tiempo', volviendo a mi reflexión del principio. En el libro recopilatorio Matemática Demente, se puede leer su reflexión Un Problema Hemisférico:
La mitad del planeta está siempre bañada en luz solar: a medida que el mundo gira, este hemisferio de luz muda de lugar, y pasa por cada fracción de la tierra. Supongamos que un martes, en Londres ha comenzado el día; a la hora siguiente será martes por la mañana en el oeste de Inglaterra; si el mundo entero fuera tierra, podríamos recorrerlo a pie siguiendo la pista del martes por la mañana por todo el mundo, hasta que a las veinticuatro horas después del martes por la mañana sería, en Londres al llegar, jueves por la mañana. ¿Dónde, entonces, en este recorrido por toda la tierra, el día cambia de nombre? ¿Dónde pierde su identidad? En la práctica no hay dificultad, porque gran parte del viaje sería por mar, y de lo que allí ocurre nadie puede dar cuenta; y hay tantos lenguajes diferentes que resultaría desesperante la tentativa de rastrear el nombre de cada día. Pero considerando que todo fuera tierra y toda con un mismo lenguaje, en ese caso, no se distinguiría un día de otro, y tampoco habría semanas ni meses, etc., de modo que podríamos decir: "La batalla de Waterloo tuvo lugar hoy, hace dos millones de horas" o, por el contrario, habría que marcar una línea de demarcación en la que tuviera lugar el cambio, de modo que los habitantes de un lado se despertaran por la mañana diciendo: "Ahhhjum, ¡martes por la mañana!" y los habitantes de la casa vecina, a pocos kilómetros al oeste, se despertarían a los poco minutos diciendo también: "Ahhhjum", pero añadiendo: "¡miércoles por la mañana!".
No sería justo terminar la entrada sin comentar las tres lecturas que me la inspiraron. En primer lugar habría que hablar sobre el debate dentro de los teóricos de la comunicación, con la representación mediática de algún artículo de Vicente Verdú en El País, sobre las implicaciones de la vuelta a la oralidad con las nuevas comunicaciones después de siglos marcados por el papel cardinal de la escritura. Opino que la distinción entre las dos formas no implicará un crecimiento o disminución de las aplicaciones lógicas del lenguaje (si es que puede haber lenguaje sin ellas, cosa que dudo), pero sí cabe esperar un impulso de las estructuras en bucle (promotoras de la redundancia, lo expresivo y lo tácito), frente a las condicionales de la escritura (clave para seguir una hoja de ruta clara en el razonamiento, con un lenguaje más económico y de estética plenamente planificada).
Luego está la definición que dio Alfred Hitchcock de lo que era el MacGuffin (recurso narrativo para mantener el interés del espectador y la tensión del hilo argumental) en una entrevista con Truffaut. Dicha explicación me trajo el recuerdo de los libros de Carroll:
La palabra procede del Music-hall. Van dos hombres en un tren y uno de ellos le dice al otro "¿Qué es ese paquete que hay en el maletero que tiene sobre su cabeza?". El otro contesta: "Ah, eso es un McGuffin". El primero insiste: "¿Qué es un McGuffin?", y su compañero de viaje le responde "Un MacGuffin es un aparato para cazar leones en los Adirondacks". "Pero si en los Adirondacks no hay leones", le espeta el primer hombre. "Entonces eso de ahí no es un MacGuffin", le responde el otro.
Y, por último, también estaba el recuerdo del poema de Borges, El Golem. La mejor síntesis que jamás se ha escrito (que yo sepa) del oficio de ser hacedor de textos con ese matiz de científico enfrascado en fórmulas y en la que caben poetas, novelistas, periodistas y matemáticos.
Ayer se cumplió el centenario del nacimiento de Akira Kurosawa (a quien ya parafraseé no hace demasiadas entradas en otro homenaje a Jean Renoir), sin duda el más conocido de entre los cineastas japoneses. Muchas de sus cintas quedarán en el recuerdo, por lo menos en el mío. Su cine fue uno de los pilares sobre el que construí mi gusto por el Cine con mayúsculas y tengo la certeza de que lo será para mucho otros nuevos cinéfilos en el futuro. Mis preferencias sobre sus cintas, su riqueza y saber hacer en diferentes géneros, haberse inspirado en Ford o Shakespeare y el haber sido objeto de inspiración para Star Wars o Sergio Leone son sólo algunas de las caras dentro de la riqueza poliédrica de su obra. Pero si algo hubiera que destacar de entre sus logros, me quedaría con haber descubierto a occidente el cine oriental (sobre todo después de ganar con Rashomon el León de Oro de Venecia, aparte del Oscar a la mejor película extranjera) tanto en forma de películas concretas como de un todo original que hoy día apabulla en los grandes festivales de todo el mundo.
Por esta capacidad globalizadora, no sin antes remarcar su enorme caudal narrativo, visual y emocional (los descubrí en ese orden), me dispongo a ofreceros algunos fotogramas de un buen puñado de películas japonesas maravillosas siendo consciente de que ni son todas las que están ni están todas las que son, pero que no por eso dejan de ser indispensables.
Esperamos en los comentarios vuestros recordatorios a vuestros largometrajes favoritos del país del sol naciente.
Historia de los Crisantemos Tardíos (1939, Kenji Mizoguchi): Kabuki y la cuestión artística a ritmo de planos secuencia.
El Perro Rabioso (1949, Akira Kurosawa): Filme policíaco sobre el honor. Uno de los primeros grandes thrillers.
Rashomon (1950, Akira Kurosawa): Duelo magistral "en el bosquecillo" para recrear un cuento tradicional japonés.
Vivir (1952, Akira Kurosawa): Una de las historias más enternecedoras de Kurosawa. En proceso de ser destrozada por un remake de Hollywood.
Cuentos de la Luna Pálida de Agosto (1953, Kenji Mizoguchi): Enamorarse de una princesa muerta y otras ficciones reales en tiempos convulsos.
Los Músicos de Gion (1953, Kenji Mizoguchi): Hay ocasiones en las que una niña aspirante a mujer tiene que hacer lo que tiene que hacer.
Los Siete Samuráis (1954, Akira Kurosawa): Posiblemente su película más conocida. Historia épica que sintetiza la lucha ente el bien y el mal.
El Intendente Sansho (1954, Kenji Mizoguchi): Una de las cumbres del melodrama oriental de época.
Trilogía del Samurái (1956, Hiroshi Inagaki): Historia en tres entregas del legendario espadachín Miyamoto Masashi, resumible en: bestia, hombre y duelo.
Trono de Sangre (1957, Akira Kurosawa): El mejor Macbeth de la historia del cine, pasando sobre Welles y Polanski.
Buenos Días (1959, Yasujiro Ozu): Entre el neorrealismo y la comedia a costa de las absurdas convenciones y cotilleos de la vida de barrio. Oda a la televisión.
Otoño Tardío (1960, Yasujiro Ozu): Con el tema central de la soledad, la de un padre tras verse obligado a casar a su hija. Planos detalle como el de la manzana encarnan la introspección de los personajes.
Dersu Uzala (1975, Akira Kurosawa): Las grandes historias sobre la amistad se forjan en las ventiscas.
La Balada de Narayama (1983, Shohei Imamura): Relato mediaval sobre un poblado con la costumbre de abandonar a sus ancianos a partir de una edad. ¿Problemas con las pensiones?
Ran (1985, Akira Kurosawa): Adaptación de El Rey Lear, explosión de color con Kurosawa pasando los setenta y con la vista muy disminuida
La Anguila (1996, Shohei Imamura): El hombre que mató a su esposa merece ser feliz
The Bird People in China (1998, Takashi Miike): Cine de aventuras del bueno, entre película de yakuzas y En Busca del Templo Maldito.
El Verano de Kikujiro (1998, Takeshi Kitano): La poesía del viaje, ese subgénero revalorizado por la cinematografía.
Dolls (2002, Takeshi Kitano): Un ejemplo de la pureza estética del cine oriental en el nuevo siglo.
El Ocaso del Samurái (2002, Yôji Yamada): El arte de la katana corta es como la sabiduría, eterno.
BONUS:
Un recordatorio para el anime, una manifestación más de la colonización de la cultura japonesa. Difícil citar sólo una película de este tipo, pero me quedo con La Princesa Mononoke (1997, Hayao Miyazaki) por su animación perfecta, por ser de Miyazaki, por su trasfondo ecologista universal y por frases como: "¿Y tú dices que estás maldito? El mundo entero lo está".
Este título podría pertenecer perfectamente a una sección fija para nuestro blog y además no es la primera ocasión que recurro a la hemeroteca digital de ABC para documentar una de mis entradas. Pero creo que con mostrar una vez que con el tiempo las diferentes líneas de poder amoldan su discurso a las contingencias, es suficiente. Por otro lado, no creo que fuera demasiado elegante ir rebuscando (para eso estaba Hormigas Blancas) a raíz de cada frase, para demostrar lo que la mayoría sabemos y la totalidad intuimos.
Un amplio espectro de la población parece estar segura de que dentro de dos años el PP será el vencedor en las elecciones generales. Pero en los últimos días me he cruzado con las dudas de algunos de los que piensan así a propósito de qué sucederá con las medidas socialistas en el caso de que se produzca el cambio de ejecutivo. Las dudas mencionadas se centran en las cuestiones que apuntan a los derechos individuales conquistados por el actual partido en el gobierno. Principalmente cabe preguntarse por la ley que regula los matrimonios entre homosexuales y la actual reforma de la ley del aborto.
Está claro que desandarse se podría desandar el camino, ya he defendido en otras entradas que en ocasiones la historia da pasos hacia atrás. Además, tenemos muy viva y reciente la sucesión de proyectos de ley y leyes sobre educación dentro del conmutar socialista-popular de los últimos veinte años. Pero no es menos cierto que en la mayoría de las ocasiones el posicionamiento de los partidos responde a una no-razonada oposición innata. Cuando Montesquieu se refirió a la necesidad de frenos y contrapesos en política apuntaba básicamente a la separación de poderes, pero en nuestros días también le podríamos dar un sentido más amplio alcanzando la negación por sistema entre los dos partidos más votados.
Hoy, los populares nos transmiten poco más o menos que la Constitución es su libro de cabecera. La visión monolítica de nuestra Ley de leyes es la referencia a la que se agarran ávidos para contestar a la tendencia estatutaria-autonómica, amén de que siempre la tienen en la boca como argumento irrefutable para fundamentar la más infantil pataleta parlamentaria. Pero sería bueno recordar que en vísperas del referéndum para aprobar la Constitución, Alianza Popular (germen del PP) no sólo se dividió entre defensores y detractores de nuestra Carta Magna, sino que Manuel Fraga (alineado entre los defensores) pidió el Sí con reparos y a instancias de una futura reforma constitucional si llegaba al poder. Por supuesto, dieciocho años después con Aznar en el poder, no hubo una modificación constitucional de carácter conservador ni de ningún tipo.
ABC, Noviembre de 1978 (pinchad para ver más grande)
Lo que sí sucedió a poco de llegar a Moncloa José María Aznar, fue que se produjo un incipiente impulso privatizador. En el caso del sector de las telecomunicaciones, en previsión de la LGT-1998, se privatizó nada menos que Telefónica. Pues ahí estaban los socialistas para mostrar sus reparos ante este tipo de medidas. Estaban en su papel como Fraga en el 78, pues tras llegar al poder en 2004 no hicieron ademán de estatalizar, total o parcialmente, directa o indirectamente, ningún sector, entre los muchos que afectan a "importantes servicios públicos" y que no están legislados por la UE (ayer Millás se refería, por ejemplo, al sector energético en la contraportada de El País, pero no hay que olvidar el problema del precio de la vivienda con el que se encontró José Luis Rodríguez Zapatero).
ABC, enero de 1997 (pinchad en el texto para ampliar)
Pues lo dicho, que yo no estaría muy preocupado ante el panorama de golpe de timón político a partir de 2012, por lo menos en lo que a los derechos y libertades traídas por los actuales gobernantes se refiere. Pues no deja de ser la posición moralizadora ('moralinizadora') popular más una posición de opinión más que de acción, igual que no son los principios ideológicos socialistas más que un vestigio entre los soñadores que empiezan a discutir en alguna sede cochambrosa (espiritualmente) de las Juventudes Socialistas.
Tres meses después de la última entrada de ‘Mera Palabrería’, me he animado a traeros una nueva entrega. La irregularidad de ésta, una de nuestras pocas secciones, no se debe a una falta de cuestiones para tratar; sino más bien a un problema a la hora de decidirnos por acotar una temática. En esta ocasión tres han sido los desencadenantes de la entrada que estáis leyendo, una se viene repitiendo durante las últimas semanas en forma de debate a propósito de la Fiesta o la “fiesta” (según quien la escriba) y las otras dos tuvieron lugar el lunes pasado. Dicho día realicé un examen donde se nos preguntó la diferencia entre la concepción antropológica y la periodística de ‘cultura’ y volviendo después a casa leí un reportaje de El País del domingo en el que se explicaba la expresión ‘armarse la de Dios es Cristo’.
Más allá del debate de si los espectáculos taurinos son en realidad intolerables manifestaciones de crueldad humana, se me hace insoportable la postura antitaurina basada en la afirmación de que los toros no son cultura. Tanto desde un punto de vista periodístico (cultura como conjunto de las Bellas Artes) donde es ineludible la existencia de un código estético y de una emocionalidad entre los aficionados, como, y sobre todo, desde el punto de vista antropológico (cultura como aquello fruto de la actividad humana y que se relaciona con el lenguaje y la convención social), el intento de desterrar la fiesta del imaginario cultural se me antoja un ejercicio de necedad. Otra cosa es que se borre como actividad legal, a consecuencia de determinado progreso del pensamiento, la moral y los principios ecologistas (o mejor habría que llamarlos ‘psicoecologistas’).
Personalmente, estaría a favor de cualquier debate para reformar, parcelar, ‘guetificar’ y extinguir cualquier manifestación religiosa, especialmente en el ámbito público. Pero no por ello dejaría de admitir la importancia de la religión católica en mi mundo, en mi forma de ser, en mi forma de ver a los otros, en la manera de valorar mis actos… Jamás negaré que es parte de mi cultura, por suerte o por desgracia.
La mayor prueba de todo ello es que su espectro vive en el lenguaje, como con ‘armarse la de Dios es Cristo’ que viene a ser un vestigio del Concilio de Nicea del año 325, nada menos. Al parecer en dicha reunión, se discutió la humanidad de Jesús y su condición como hijo de Dios, en tanto que se defendía que podía ser Dios mismo a raíz de la Santísima Trinidad o descendencia del Todopoderoso. Obviamente la discusión tuvo que ser “fina” para que el dicho haya llegado a nuestros días como sinónimo de enfrentamiento, problema o discusión de gran dimensión.
Desde la tauromaquia nos llega tanto o más vocabulario que de la religión. Muchas de sus expresiones las reconocemos (“dar la puntilla”, “entrar a matar”, “torear a alguien”, “a toro pasado”, “echar un capote o estar al quite”, “coger al toro por los cuernos”, “salir por la puerta grande”, “ser el culpable de la muerte de Manolete”…), otras están menos extendidas o las usan los entendidos y otras tantas las empleamos la mayoría desconociendo su origen. De estas últimas podemos destacar: “dar un baño” (no, no procede del fútbol), “escurrir el bulto”, “estar de capa caída o para el arrastre”, “pasarse de castaño oscuro”, “pinchar en hueso”, “a las primeras de cambio”, “acoso y derribo”, “cambiar de tercio”, “estar hasta la bandera”, “parar los pies a alguien”…
Para ver el origen de numerosas expresiones del español de toda índole y de orígenes variados os recomiendo la siguiente página de la Fundación de la Lengua Española. No dejéis de hacerlo, las hay increíbles.
Hemingway, uno de los grandes forofos de las corridas y de todo lo que las rodeaba y se desprendía de ellas