Mejor, quizás, no podría empezar esta reflexión y este análisis sobre Haití sin el post anterior de QCompson. Querría ser diferente a todos los medios, a toda la información que nos satura día tras día con lo mismo; dificultad para administrar las ayudas, suben sin cesar los números de muertos y se cuentan con los dedos de las manos las proezas y los rescates. La imagen anterior sirve para resumir todo lo ocurrido en Haití, con la catástrofe y lo acaecido tras ella.
Me llama mucho la atención como la vida cambia en un país tras un golpe como este. Haití son escombros, familias y amistades totalmente rotas, y el aire que allí habitaba ya no es el mismo. Dicen que huele a muerte, que todo es gris y que solo se oyen llantos, gritos y disparos. Haití no volverá a ser la misma, ha pasado a dominio de nadie. ¿Pero conocemos algo de la historia de Haití?.

Si, y es que Haití, como cualquier país, tiene una historia. Cristóbal Colón le dió un giro en 1492, cambiando la vida étnica arawak, caribes y taínos. Posteriormente, tras el dominio español, se dividió el terreno entre Francia y España y en 1791, se produce la primera Revolución Haitiana, la primera consideración de emancipación e independencia de los dominios europeos. Esto, quedó plasmado en 1801 con la promulgación de la constitución por Toussaint Louverture, protagonista y lider de dicha revolución. Pero esta libertad no la consiguieron hasta pasados 3 años, cuando vencieron a las tropas Francesas y Jean Jacques Dessalines se convierte en el primer gobernador. La inestabilidad que existía tras el logro de su independencia, sirvió como excusa para que Estados Unidos invadiera Haití y tener el control absoluto hasta 1934. Ya, en 1957 comenzó el baile político, con las primeras elecciones que dieron la victoria a François Duvalier y que sucedieron tras ésta, cuatro más. Esto, podría ser un repaso general y rápido de la historia Haitiana hasta que un terremoto de 7,0 de magnitud se apoderara de la vida de este país de América Central.
Tras esto, ¿como se levanta un país?. El actual presidente de la Republica de Haití, René Preval afirma, "los países no mueren", "Haití va a levantarse". Sin duda alguna, un país no muere, su historia lo corrobora, la cuestión que debería hacerse es ¿cómo los haitianos vivirán apartir de ahora en su país?. Haití es hoy en día un lugar para vivir con miedo, y ha pasado de ser una de las tierras más pobres, a ser un territorio prohibido para sonreir, soñar y vivir. Y mucho tendrá que pasar, para volver a ver una imagen como esta.
La vida de un país es el conjunto de la vida de los ciudadanos:
